lunes, 25 de julio de 2011

La Lista de Schindler

Autor: Jorge Elias
La lista de Schindler es una película biográfica de 1993 dirigida por Steven Spielberg que cuenta la historia de Oskar Schindler, un empresario alemán que salvó la vida de un millar de judíos polacos durante el Holocausto. Está basada en la novela “El arca de Schindler” escrita por Thomas Keneally. Fue protagonizada por Liam Neeson (como Schindler), Ralph Fiennes (como oficial de las SS Amon Leopold Goeth), y Ben Kingsley (el contable de Schindler, Itzhak Stern). La película ganó siete premios Oscar, incluido el de mejor película, el de mejor director y el de mejor banda sonora; también ganó 7 Premios BAFTA y 3 Globos de Oro.

Argumento:
Se relata la historia de un empresario de origen alemán, Oskar Schindler (interpretado por Liam Neeson), miembro del Partido Nazi quien acababa de llegar a Cracovia. Inicialmente se aprovecha de la situación en Polonia (recientemente invadida por el ejército nazi) para crear una fábrica de artículos de cocina, y para ello llega a un acuerdo con el director de un campo de trabajos forzados para usar mano de obra judía proveniente del ghetto de Cracovia, la opción de trabajo más económica disponible. Schindler depende de su contable judío, Itzhak Stern (interpretado por Ben Kingsley). Pero pronto, Oskar intenta ayudar a sus trabajadores con todo lo que puede impidiendo que vayan al gueto o a campos de concentración o de exterminio, aunque para ello tiene que, en muchas ocasiones, comprar a los judíos para salvarlos de su cruel destino en aquella época. En la oscuridad, se encienden un par de velas, en una tranquila tarde, mientras una familia judía bendice el sabbat. La escena en color, hace énfasis poco a poco en el par de velas, que mientras se consumen se desvanece el color, quedando poco a poco en blanco y negro. Al momento en que las velas se consumen por completo, el humo de la mecha asciende y da lugar a una imagen de un tren recién llegado a una estación al aire libre.
Es septiembre de 1939 y ha pasado tan sólo una semana desde que las tropas alemanas han entrado marchando con victoria a Polonia. Miles de judíos de Cracovia reciben la orden de registrarse y a sus familias en un censo que dicta el Gobernador General del Reich, Hans Frank. Oskar Schindler es un hombre alemán, joven y enigmático, a quién por primera vez vemos (sin ver aún su rostro) en un pequeño apartamento, escuchando la melancólica canción húngara "Gloomy Sunday", lleno de maletas, algunas sin abrir, lo que muestra que es recién llegado a Cracovia, mientras fuma, bebe y prepara sus mejores y más elegantes ropas, enormes forros de dinero y finalmente un enorme y dorado alfiler con la esvástica, el emblema del partido Nazi, del cual él es miembro.
Logra entrar a un elegante restaurante polaco, mientras se escucha el tango "Por Una Cabeza" de Carlos Gardel, gracias a que sobornó al camarero en la puerta con dinero para dejarlo entrar. El camarero, llamado Martin, le pregunta a su compañero, Jerzy, si sabe quién es el altivo y enigmático caballero que acaba de entrar, a lo que Jerzy responde que no sabe. Mientras tanto, Schindler fumando un cigarrillo con estilo galante, con su mirada, examina el lugar y a las personas, a las mujeres hermosas, a las que les dirige sonrisas coquetas, y sobre todo a los oficiales de las SS, fijándose en sus rangos, buscando los más altos puestos con el objetivo de entablar "amistad" con ellos. Acto seguido, Schindler, ve a Rolf Czurda, un jerarca nazi de las SD con su novia y un subordinado en una mesa; Schindler levanta su mano mostrando algunos billetes, se acerca Jerzy y Schindler le pide que les envíe una botella de su parte. "Muy bien, señor- dice Jerzy, algo intimidado por semejante hombre- ¿Y quién les digo que la envía?" A lo que Schindler responde con serenidad "Dígales que es de parte mía", y es así como Jerzy lleva una botella a la mesa de Czurda, éste, algo extrañado, pregunta a su novia Agnieszka y a su subordinado si conocen al misterioso hombre que les ha invitado, Czurda ordena a su subordinado que averigüe quién es, el subordinado llega y es invitado por Schindler a quedarse, y Czurda, que ha intentado cortejar a su novia, se interrumpe por la sorpresa de ver que su subordinado ha sido también encantado por Schindler, y lejos de cumplir la misión de averiguar quién es, ahora está sentado a su mesa conversando con él, algo molesto y dispuesto a terminar con esto, Czruda le dice a su novia que le espere, y se levanta determinado a increpar a Schindler, sin embargo, apenas está a unos pasos de distancia de la mesa de Schindler cuando este, sonriendo, más erguido y alto que Czurda, le saluda cortésmente y le cuestiona por qué deja a una hermosa mujer sola en una mesa, camina hacia Agnieszka y la toma del brazo, besándole la mano e invitando a Czurda a su mesa y a un trago de vodka, el confundido Czurda finalmente sonríe fascinado por su nuevo camarada.
Mientras la noche avanza, Schindler, contemplando con deleite a algunas bailarinas polacas de cabaret, le entrega a Jerzy un nuevo rollo de billetes, con tal de llenar su mesa de los mejores banquetes que tengan. Más mesas se suman a la de Schindler, oficiales de las SS, SD y las bailarinas, así como algunas mujeres y miembros del partido, entre ellos Czurda y Hermann Toffel, que se burlan de los judíos que han tomado la recién dada orden de portar la banda con la estrella de David, como una oportunidad para hacer negocios, y se burlan también de la tendencia de los judíos a escapar siempre de las tormentas. Schindler, se asegura de que a nadie le falte comida y bebida, y no pasa mucho para que todos estén riendo, adorándole como el alma de la fiesta. Más personas se suman a la mesa, tentados por el hecho de que nadie en la fiesta la está pasando mejor que los que están con Schindler. Momentos después, todos están algo ebrios, cantando alegremente, mientras Schindler, liderando el canto, igual de alegre se conserva sobrio, a pesar de haber bebido igual o tal vez más que todos sus invitados. En ese momento, llega el Oberführer Julian Scherner con su esposa, se sientan a la mesa diagonal, y Scherner no tarda en llamar a Martin para preguntar quién es ese hombre del que emana toda la diversión, y Martin, ahora le responde con gran entusiasmo: "¡Es Oskar Schindler!" Scherner, intrigado, fija su mirada en él.
Una fotógrafa comienza a sacarle fotos a Schindler con todos los del restaurante, sonrientes, Czurda, que bloquea a Agniezka con tal de salir más cerca de Schindler, las bailarinas, los oficiales, todos sonrientes, ninguno quiere perderse la oportunidad de una fotografía con él. Finalmente, Julián Scherner y su esposa acaban por compartir la diversión, junto a Schindler, que ha tenido victoria en entrar al círculo de aristocracia Nazi, y que ahora no dudará en usar tal ventaja para su beneficio propio.

Algún tiempo después, en las calles de Cracovia, donde los Nazis humillan y maltratan a judíos cortándoles los rizos o golpeándoles, el gueto judío acaba de ser terminado. Schindler, mientras tanto, visita el Judenrat, el consejo judío de Cracovia, un lugar donde hay innumerables quejas por parte de muchos judíos residentes, todos elegantemente vestidos, pero con la estrella de David en sus brazos, el señor Juda Dresner es uno de los encargados de atender en el Judenrat, a dos judíos de clase acomodada: El maestro de escuela Chaim Nowak y el rabí Jakob Levartow, que critican el hecho de que los Nazis violen los artículos de la constitución sobre la privacidad de morada y el respeto a la religión y creencias individuales. María Mischel, una joven mujer judía, se queja acerca de los oficiales de las SS que llegan a su casa y les sacan diciendo que ya no les pertenece a ellos sino al Reich. Al cuestionar qué harían los Nazis si ella decidiera quitarse la banda con la estrella, el señor Dresner responde que la matarían. Schindler, imponente como siempre, llega a la cámara del Judenrat y pregunta en alta voz por el contador Itzhak Stern a quien le ofrece, en una conversación en privado, el trabajo de contador de una empresa, pidiéndole que lo contacte con importantes empresarios judíos para así poder comprar una empresa de fabricación de metales esmaltados que estaba en bancarrota. Schindler y Stern son hombres sumamente diferentes.
Muy al contrario de Schindler, Stern es calmado, sereno y serio, muchas veces callado y hablando siempre con gran sensatez. Schindler, muy inteligente, astuto y lleno de vigor, le pone de manifiesto su plan: Sacando provecho de que las SS quitaran pertenencias a los judíos, les quitaran su ciudadanía, les bloquearan sus cuentas bancarias y les impidieran la entrada a restaurantes, tiendas y otros lugares públicos, Schindler piensa contratar sólo a trabajadores judíos, ya que al ser mano de obra barata, pagada por el empresario a la Oficina de Economía del Reich (es decir, al bolsillo de los Nazis, por lo que Schindler prácticamente estaría poniendo en marcha un ciclo en el que siempre ganaría)y en ofrecerles como pago, artículos de cocina, que pudieran utilizar para su propio uso o canjear en el mercado negro. Stern duda mucho en las intenciones de Schindler y se rehúsa al principio, sin embargo, analizando que Schindler no parece ser un alemán tiránico como los demás, acepta.

Schindler consigue la ayuda teniendo a Stern como su contador oficial, y entonces lo encarga de que vaya reclutando mano de obra. En aquellos tiempos, las iglesias católicas eran centros de reunión de judíos que se dedicaban al contrabando, es ahí donde se muestran a dos negociantes, Goldberg y Chilowicz, y a un joven comprador, llamado Poldek Pffeferberb, que demanda a Chilowicz la entrega de 10 mil unidades de betún para zapatos en envases de metal como él había pedido, en lugar de cristal que Chilowicz le había dado, que iba dirigido al ejército alemán y que a causa del frío se rompió. Pfefferberg amenaza con delatar a Chilowicz a menos que haga lo que le pide, y Schindler, que ha estado delante de ellos todo el tiempo, se da la vuelta y negocia con Pfefferberg sobre la camisa que éste lleva. Temiendo la esvástica que Schindler lleva en su solapa, los demás judíos abandonan la iglesia. Pfefferberg, algo renuente, decide seguir haciendo tratos con Schindler.
Llega marzo de 1941. la fecha límite para entrar al gueto judío, los judíos de Cracovia son forzados a abandonar sus casas y hacinarse en el gueto. Los polacos lanzan barro a los judíos, los golpean o los insultan. Mientras, Schindler toma posesión de la casa lujosa de una familia judía recién evacuada. Se ve la situación horrible del gueto en la que en un solo cuarto debían vivir muchísimas personas, muchas veces desconocidas. Goldberg y Chilowicz se han unido a los OD, una rama de policías del Judenrat que trabaja para las SS, y Goldberg le ofrece a Pfefferberg un puesto, que Pfefferberg rechaza, y entra al gueto junto con su joven esposa, Mila. Schindler, por iniciativa de Stern, negocia con dos hombres adinerados, dueños de la fábrica en quiebra, y luego después de dudar un poco, aceptan darle a Schindler la fábrica y todo su dinero a cambio de los artículos de cocina. La fábrica es ahora oficialmente de Schindler. Stern busca generalmente a aquellos que no son considerados "trabajadores esenciales" y son deportados ("esencial" para los nazis eran aquellos que aportaban al desarrollo industrial tales como obreros, constructores, etc.). Stern les recalca que lo único que deben decir es que tienen experiencia en el manejo de metales y el hablará por ellos. Entre ellos está el maestro de escuela Chaim Nowak, junto con el señor Dresner y su mujer Chaja, junto a sus hijos Jonas y Danka.
Aquellos que son declarados "trabajadores esenciales" reciben una tarjeta azul, la Blauschein, con la cual irán a parar a manos de Schindler. Mientras, él busca secretaria, y atiende una larga fila de hermosas y jóvenes secretarias. A Schindler poco le importa su habilidad como secretarias comparada con su belleza y termina por contratarlas a todas. Mientras que finalmente su fábrica Deutsche Emailwaren Fabrik es inaugurada.

Mientras; Schindler, con productos como chocolates, cigarros, frutas y licores, conseguidos ilegalmente por Pfefferberg, lisonjea a sus amigos Nazis, como Czurda, Toffel o Scherner, para que se asocien con la D.E.F. (Deutsche Emailewaren-Fabrik), la empresa de metales esmaltados de Schindler. Para este tiempo, Schindler se ha hecho colega de dos miembros del partido, también dueños de fábricas, como él: Franz Bosch y Julius Madritsch, un hombre de buen corazón, dueño de una fábrica de telas que también contrata obreros judíos. Poco a poco, la D.E.F comienza a prosperar considerablemente. Schindler, complacido, llama a Stern a su oficina para agradecerle por su ayuda y le invita a un trago. Al igual que en la ocasión que se conocieron, Stern se mantiene impasible y se rehúsa a aceptar el trago. Schindler enfurece y le pide a Stern que se largue.
Schindler ha entablado una relación amorosa con una de sus secretarias, Victoria Klonowska. Cierto día, tocan el timbre de la casa de Schindler, y Klonowska, vistiendo sólo una bata de dormir, abre la puerta, a la que está una mujer hermosa y de aspecto refinado, recién llegada de muy lejos, sosteniendo una dirección de casa. Al ver a Klonowska, considera el haberse equivocado, pero al escuchar la voz de Oskar desde dentro, preguntándole a Klonowska quién es, no le cabe duda de que está en el lugar correcto, y a Klonowska no le cabe duda de quién es esa mujer: Emilie, la esposa de Oskar.
Oskar no se inmuta de la situación, pero Emilie, aunque ya acostumbrada a la infidelidad constante de su marido, se encuentra molesta. Schindler entonces decide invitarla al restaurante donde hizo su aparición, para compensárselo. Al bajar las escaleras de la casa, el guardia le dice a Emilie: "Cuidado al bajar, señorita". Emilie se ofende un poco, y Schindler contesta al guardia: "Señora Schindler, Marek". El guardia no puede ocultar su sorpresa, y Schindler no puede ocultar su vergüenza. En el restaurante, Emilie le pregunta a Schindler si todo el lujo no es más que una fachada, y Schindler le contesta que es imposible que sea una fachada, ya que cuenta con más de 300 obreros que trabajan todos los días con el único propósito de hacer dinero para él. Schindler pregunta acerca de su familia y su hogar en Checoslovaquia, y le confiesa a su esposa sus sueños sobre el futuro, en el que el nombre "Schindler" no sería olvidado fácilmente, siendo él recordado como un hombre que hizo una obra extraordinaria, un hombre que hizo algo que nadie más hizo (una profecía sobre lo que habría de ser su destino, pero que en ese momento él enfocó al hecho de haber conseguido una empresa en bancarrota y convertirla en una fábrica importante) Schindler le comenta a Emilie que entiende ahora por qué en negocios anteriores había fracasado, debido a la ausencia a la única cosa en el mundo que hace la diferencia entre el éxito y el fracaso: la guerra.

Mientras bailan, Schindler posa su mirada en una joven hermosa, bailando con un oficial de las SS. A la mañana siguiente, Emilie le pregunta a Oskar si debe quedarse en Cracovia con él. Schindler le comenta que es una hermosa ciudad, pero esa no es la respuesta que ella quiere y él lo sabe, Emilie pregunta de nuevo y Schindler le dice que depende de ella, Emilie se lo dice claramente: Si él puede prometerle que nadie jamás la confundirá con otra mujer que no sea "la señora Schindler" ella se quedará con él. Él no puede prometerle eso. La escena siguiente muestra a Emilie en un tren de vuelta a casa, mientras Schindler la despide desde la estación, y una vez alejado el tren, vuelve a sus asuntos.
En su oficina en la fábrica, Schindler, mientras almuerza, recibe la visita de Stern, que después de un frío informe de la prosperidad de la fábrica le pide a Oskar un minuto para ver al señor Lowenstein, un anciano judío sin un brazo que le agradece repetidas veces el trabajo hasta que Schindler se harta, retando más tarde a Stern por molestarlo de esa forma y por contratar a un trabajador limitado físicamente.

Un día, mientras los trabajadores de Schindler salían del gueto camino al trabajo, son detenidos por oficiales nazis para limpiar el camino lleno de nieve. En una escena paralela, Schindler reclama a Rolf Czurda la pérdida de un día de producción y la muerte de un obrero. Curzda le responde que el asunto de poner a los judíos a quitar la nieve es más un ritual que una necesidad. El señor Lowenstein es separado por los oficiales y llevado hasta el final de la fila de judíos, Lowenstein alega que es un trabajador esencial de Oskar Schindler mientras los oficiales se burlan de eso. Es entonces cuando recibe un disparo en su cabeza y muere. Schindler le demanda una compensación a Czurda, el cual, riendo le dice que no puede hacer más que presentar una queja a la Oficina de Economía. Luego le dice claramente: "Oskar, el gobierno alemán podría considerar un crimen el considerar a un judío manco "trabajador esencial", a lo que Schindler responde: "Era muy hábil en la prensa de metales, muy hábil" intentando defender al hombre al que hacía un tiempo había discriminado.
Schindler está teniendo relaciones sexuales con una de sus amantes cuando es interrumpido por Poldek Pfefferberg, quien le dice que ha habido un problema con Stern. Stern es embarcado en un tren camino a un campo de exterminio, Schindler llega a la estación de trenes, donde un oficial instruye a los judíos que dejen todo su equipaje y pertenencias en la plataforma, marcados claramente con sus nombres y apellidos, prometiéndoles que los recuperarán después, Schindler hace en clara su situación y viendo la lista en la que aparecía Itzhak para ser enviado allí, se enfrenta al encargado, el Hauptscharführer Kunder, anotando su nombre y su asistente, Klaus Tauber, también anotando su nombre, convenciéndolos de que lo ayudaran con la frase: "Caballeros, ambos estarán en el sur de Rusia a fin de mes" Esto los intimida y sacan a tiempo a Stern; cuando le piden a Schindler que firme la lista, Tauber le dice que para ellos no hay ninguna diferencia entre un judío y otro. Stern intenta explicar a Schindler que se trataba de un error, en el que había olvidado su tarjeta de trabajo en casa, mientras caminan, Schindler dice: "Y si hubiese llegado cinco minutos tarde, ¿qué habría sido de mí?", lo que demuestra que sólo se preocupaba por él.

Al momento en que Schindler y Stern abandonan la estación, los OD toman en carretas todo el equipaje que los judíos han dejado en la plataforma. lejos de cumplir lo prometido, las pertenencias de los judíos son llevadas a depósitos, donde las cosas de valor son apartadas y repartidas entre los Nazis, y las cosas sin valor económico como fotografías, son destruidas. El joyero judío Markus Wulkan es explotado trabajando puliendo y dándole forma a cientos de dientes de oro removidos de judíos.
La vida en la "ciudad judía" del gueto de Cracovia en el invierno de 1941 era ya muy diferente para sus habitantes de lo que hacía un tiempo solían ser. La vida en el gueto era miserable y decadente, los judíos obligados a hacinarse, muchos en una misma habitación, comparten cierto día una conversación en círculo. Poldek y Mila, Chilowicz con su uniforme de OD, Chaim Nowak, Fischer y los Nussbaum, entre otros, acerca de las condiciones de vida del gueto. Todos coinciden en una cosa: A pesar de que es deplorable vivir así, finalmente se sienten en paz y creen que ya han tocado el fondo, que ya nada más inhumano donde caer.

Wilhelm Kunde es un alto oficial de las SS, dentro de un auto descapotable, recorriendo el gueto, describiendo las situaciones y secciones del mismo a un joven Untersturmführer (equivalente a un teniente) llamado Amon Goeth. El gueto se divide en gueto en dos mitades, el gueto A, dedicado a los ingenieros civiles y los trabajadores industriales y el gueto B, donde estaban los obreros sobrantes, los ancianos y los enfermos, que era naturalmente el lugar por el cual Goeth desearía comenzar.

Amon Goeth es unos pocos meses menor que Oskar Schindler. Alto, erguido y de aspecto pasivo. Kunde le lleva del gueto de Cracovia a un sector en las afueras de la ciudad donde se estaba a punto de terminar de construir un nuevo Arbeitslager (campo de trabajo forzado) llamado Plaszow, donde la villa de residencia de Goeth esta ubicada en lo alto de un monte de baja altura, justo sobre el campo. Kunde le comenta a Goeth que cuentan con dentistas, zapateros, médicos, un jardín de infantes y una sinagoga pronta a ser convertida en establo. Se acerca un Unterscharführer llamado Albert Hujar con un pequeño grupo de mujeres judías. Goeth les dice que una de ellas será afortunada de dejar el trabajo de esclavos que tenían en el campo, con tal de trabajar para él en su nueva villa. A las preguntas quién de ellas tiene experiencia previa en servicio doméstico, nota que todas levantan la mano con una única excepción, una joven y hermosa muchacha. Amon, al notarla, se acerca a ella diciendo que ha cambiado de parecer, ya que no quiere la criada de otra persona con costumbres molestas que corregir. La joven, tiritando de frío, le dice a Goeth que su nombre es Helen Hirsch. Goeth la mira unos instantes y se vuelve a Hujar diciendo que ya ha elegido.
En ese preciso instante, Goeth vuelve la mirada a una mujer judía, gritando fuertemente la necesidad de desarmar una barraca debido a la inestabilidad de los cimientos. La mujer, Diana Reiter, se acerca a Goeth para explicarle que toda la estructura de la barraca debe ser echada abajo para volver a construirla y así prevenir un hundimiento. Goeth la mira comprensivamente y le pregunta si es ingeniera y Reiter responde que sí, graduada de ingeniería civil en la Universidad de Milán. Goeth responde sonriendo: "Una judía educada. Igual que el mismo Karl Marx". Goeth se vuelve a la barraca y mira durante unos instantes, luego se vuelve a Hujar dándole una orden: "Mátela." Ante la resistencia de Reiter y la incomprensión de Hujar y Kunde, Goeth responde que no pretende tener discusiones con los judíos. Bajo la jurisdicción de Goeth y frente a los ojos de Helen Hirsch, Hujar mata a Reiter de un tiro en la cabeza. Una vez cumplida la orden, Goeth le da una nueva: Derribar la barraca y construirla de nuevo, según las instrucciones de Diana Reiter.

El 13 de marzo de 1943, Goeth reúne a los soldados de las SS y les da un discurso acerca de cómo los judíos habían invadido Cracovia desde hacía más de seis siglos, y animándoles a convertir esos seis siglos en un rumor en una noche. Mientras estas cosas suceden en el gueto, Oskar Schindler se prepara para salir a cabalgar con Ingrid, una de sus secretarias. Stern, dentro del gueto, comprende que algo terrible va a suceder, así como la familia Dresner y Poldek Pfefferberg.

Comienza la liquidación del gueto, los soldados de las SS entran violentamente y sacan a los judíos, quitándoles su equipaje y pertenencias, ordenándoles que se reúnan en la plaza principal. Asesinan en el instante a aquellos que consideren. Goeth se encarga de la liquidación del ghetto, y saca violentamente a muchos judíos que serían deportados. El área de dieciséis manzanas del ghetto se vería sumida en una atmósfera de caos y terror, que Schindler presenciaría desde un terreno elevado montando a caballo con Ingrid. Ahí ve la matanza de judíos, a veces a la suerte, o por querer escaparse. Aquí viene uno de los momentos más conmovedores de la película, cuando entre el caos ve a una niña, cuyo vestido destaca por ser de color rojo, y no estar en blanco y negro. El director argumenta un dato interesante acerca de esta parte del filme; "Para el resto de los aliados, la matanza que se lleva a cabo en Alemania es tan visible como una niña caminando en medio de una matanza", y en efecto es así, pues la niña camina osada entre los soldados de las SS y los judíos.

Schindler ve cómo la niña pasa entre soldados y judíos, entre balas y cadáveres, representando la inocencia e insignificancia de los niños. Esto impacta a Schindler hasta que su acompañante le pide que se vayan de allí. En el recorrido de la historia se logran ver algunos judíos que conocieron a Schindler durante su intento de comprar la fábrica, que ahora estaban escapando de la muerte en manos de las SS, ocultándose en lugares impredecibles. Se ve cómo Poldek Pfefferberg, el que ayudó a Schindler consiguiendo productos para él en el mercado negro, se oculta en las alcantarillas, encontrándose en la calle con el mismísimo Goeth, ante quien ordena las maletas tiradas al suelo por los alemanes con el pretexto de "quitar obstáculos del camino". Goeth se marcha riéndose junto a su compañía de soldados.

Goeth y otros empresarios están preparando un convenio para que sus empresas se instalen en el campo y toman a los judíos como mano de obra, en esto llega Schindler, quien saluda a todos los presentes (casi todos "viejos amigos") bajo la mirada atenta de Goeth a quien saluda después. Allí conoce más profundamente a Goeth, y le habla cuando éste ya estaba embriagado. Goeth le dice que la razón de que los judíos les temen es que tienen el poder de matar, y Schindler responde diciendo que eso es justicia, y que "Poder es cuando tenemos justificación para matar y no lo hacemos. (...) Es lo que tenían los Emperadores. Un hombre roba algo, le conducen ante el Emperador. Se echa al suelo ante él e implora clemencia; él sabe que va a morir. Pero el Emperador le perdona la vida, a ese miserable y deja que se vaya. Eso es poder."
Esto convence momentáneamente a Goeth, quien perdona a un niño judío por haber manchado su silla de montar y una niña que supuestamente estaba fumando en el trabajo. Cuando Lisiek, el niño encargado de limpiar su bañera, no puede quitar las manchas de estas lo deja ir, y desde el balcón lo mata de un tiro en la cabeza.

Otra de las atrocidades de Goeth es cuando sale al balcón de su casa en Plaszow, que le da una vista perfecta del campo, toma un rifle, y le dispara a dos personas como pasatiempo. Mientras tanto, Itzhak Stern seguía reclutando judíos reclusos en Plaszow, incluso a personas no precisamente buenas en el trabajo, pero que, según él, poseían características positivas. Muchos judíos, con el consentimiento de Goeth, fueron a parar a manos de Schindler. Se les ponía a prueba constantemente, y por la noche volvían al campo. Pero la desocupación de Plaszow comenzaría.
Cierto día unos médicos retuvieron a todos los judíos adultos, les ordenaron desnudarse y los pusieron a correr, separando a los sanos de los enfermos. Los enfermos, obviamente, serían deportados a campos de exterminio para ser ejecutados. Pasada la prueba, se muestra el júbilo del sector de las mujeres declaradas sanas, mientras se visten, ven pasar a camiones con sus niños en ellos; la desesperación cundió entre las madres que intentaron sacarlos de allí, pero los guardias alemanes fueron suficientes para detenerlas. Se muestra en otra escena algunos niños que se ocultaron, sabiendo lo que les pasaría si eran llevados en camiones usando una vez más la gran capacidad de ocultarse de la vista, hasta en las letrinas sucias del campo.

En abril de 1944, la ciudad de Cracovia se sorprende al ver que del cielo caen pequeñas hojuelas, en la misma manera en que caería nieve en invierno. Schindler es uno de los pocos que reconoce que no se trata de nieve. Se trata de cenizas humanas. En Chujowa Gorka, a Amon Goeth le dan la orden de exhumar e incinerar los cadáveres de más de 10000 judíos asesinados en Plaszow y en la masacre del gueto de Cracovia. El grado de deshumanización que Schindler, desde lo alto de un monte, presencia, es radical e incomprensible, y por lo mismo, más macabro que cualquier cosa que haya visto. El humo, pesado y negro, cubre el cielo, haciéndole oscuro e infernal. Mientras los Nazis gritan insultos y órdenes con violencia e indiferencia, los prisioneros judíos, horriblemente demacrados y delgados, algunos vestidos con uniforme a rayas o con miserables harapos de lo que en otro tiempo fueran sus mejores ropas, como Poldek y Mila, cavan enormes fosas, o arrastran cadáveres carcomidos por el fuego, para amontonarlos en las fosas, uno sobre otro, mientras los Nazis incendian los cadáveres. La escena infernal muestra enormes montañas de cuerpos ya sin forma humana, ardiendo. Schindler, que debe cubrir su nariz con un pañuelo, escucha a Goeth hablar tranquilamente, incluso con algo de tedio, que le han asignado la orden de incinerar a los muertos y enviar a los sobrevivientes a Auschwitz, ya que es la orden máxima de exterminio y no hay nada qué hacer para oponerse. Goeth le dice a Schindler que enviará a los prisioneros de Plaszow a Auschwitz en un lapso de poco más de un mes. Schindler presencia horrorizado cómo los prisioneros llevan carretillas miserables, atestadas de cuerpos, una tras otras. En una de esas carretillas, Schindler sin poder contener su dolor y horror, descubre un pequeño cuerpo brutalmente quemado, envuelto en un abrigo rojo. Schindler no tiene palabras ni corazón para describir tal inhumanidad.

Una vez a solas con Stern, Schindler le comenta a su amigo que no debe temer nada, ya que Goeth le prometió recomendarlo y darle en Auschwitz un buen trabajo. Stern sabe, sin embargo, ha dónde los llevan y que no hay ya ninguna esperanza de salvación, por el contrario, anima a Schindler a continuar con la empresa, que ha alcanzado un gran apogeo, a pesar de que ya no podrá contar con sus trabajadores judíos, los cuales son más baratos que los polacos. Schindler le dice con gran tristeza en su mirada que ya no tiene nada que hacer en Polonia y volverá a casa en Checoslovaquia, ya que logró la ambición de si vida, cumplió el propósito que se hizo al llegar: Ganar más dinero del que un hombre pudiera gastar en toda una vida. Pero para la sorpresa de Stern, no hay deleite en la mirada de Schindler, no hay ningún sentido de realización o complacencia en el cumplimiento de tal meta, no está la alegría con la que Schindler una vez se describió ante Emilie. Schindler, tratando de consolar a Stern y a sí mismo, le dice que algún día todo el horror iba a terminar, y que entonces ellos dos podrían juntos beber un trago. Derramando lágrimas, Stern decide tomarlo en ese momento. Y con una triste sonrisa, ambos brindan.
Algunos días después, una mañana, Schindler está vestido con bata de dormir, junto a su cama, donde yace una mujer hermosa y desnuda. La mirada de Schindler expresa tristeza y desánimo. Camina lentamente a lo largo de la habitación y se encuentra con las maletas listas ya para su viaje de regreso a casa. El vacío, sin embargo, que Schindler siente es enorme, y se dirige a la ventana, donde queda en silencio unos segundos, meditando. Su mirada entonces de pronto gana un breve destello, una idea ilumina su espíritu y sus ojos parecen recobrar la vida. Ha tomado una decisión. Acto seguido, Schindler, elegantemente vestido y con gran animosidad, saca todo su dinero y lo guarda en enormes maletas. Todas están repletas de dinero. Toda la fortuna que Schindler ha hecho desde su llegada.

En esos últimos días de Plaszow, Schindler y Goeth, compartiendo una de sus habituales charlas de camaradería, hablan acerca de un plan de Schindler, tan sin sentido que Goeth no logra entenderlo. Schindler le explica que es sencillo: Él piensa volver a Checoslovaquia, de eso nadie tiene duda, pero debido a que los negocios van tan bien, quiere llevar su fuente de riquezas con él: Quiere transportar a todas y todos sus trabajadores con él. Goeth le dice que eso no tiene ningún sentido, ya que sólo el transportar a los prisioneros y la maquinaría exigiría una cantidad aún mayor de la que los judíos le pueden hacer ganar con su trabajo, y que hay algo que Schindler está manteniendo en secreto. Schindler le dice que no hay nada secreto, que es simplemente una cuestión de comodidad, ya que él los conoce y sabe que son eficientes y así no tiene que contratar y entrenar nuevos obreros. Goeth le dice a su amigo que aceptará cualquier trato que proponga, pero que le irrita no saber qué se trae entre manos. Schindler sólo le dice que fije el precio, Y Goeth, astutamente, le dice a Schindler que lo ajuste él. Schindler sonríe, victorioso.

En la oficina de Stern, Schindler, fumando, dicta nombres de su memoria, y Stern los anota en máquina de escribir en una lista. "Poldek Pfefferberg. Mila Pfefferberg, Paul Stagel, los inversionistas, Ismail Fischer, Josef Scharf. Los niños. Todos los niños" dice Schindler, y Stern, con velocidad febril, escribe sin parar. Los nombres de la lista van aumentando con gran rapidez: HOROWITZ. LEWARTOW. GOLDBERG. WULKAN. Stern le dice a Schindler que llevan ya 450 nombres, y Schindler con fuerza le pide que añadan aún más. Simultáneamente, se ve a Schindler, elegantemente vestido, dirigirse a la villa de Amon con un enorme maletín negro en la mano. Mientras todo esto sucede el sonido de Stern tecleando no deja de escucharse. El tiempo avanza en la oficina de Stern, donde sólo están él y Schindler. Goeth abre el maletín que Schindler le trae: Una enorme pila de billetes.
Los nombres en la lista siguen surgiendo: WEIN. FEIGENBAUM. DRESNER. Ya llevan 600 y Schindler pide que añadan más. Simultáneamente se ve la fábrica de telas de Julius Madritsch, y Schindler a su lado diciéndole que ya sabe que les da comida y ropa adicional pagada de su propio bolsillo y que se una a su plan, ya que al combinar sus esfuerzos podrían sacar a más de 4000 judíos y llevarlos a un lugar seguro en Moravia. Madritsch duda de que el plan tenga éxito. Schindler insiste. Madritsch le dice a Schindler que ya hizo demasiado por los judíos y que no puede hacer más. Schindler no está dispuesto a aceptar esa respuesta. Pero la decisión de Madritsch es firme. Mientras, Stern sigue escribiendo y escribiendo sin parar. Llevan ya más de 850 nombres. Luego de unas cuantas horas, ya en medio de la noche, Schindler, con aire de realización le pide a Stern que termine esa página y se detenga. Doce páginas de nombres. 1200 personas ahora en manos de Schindler. Stern descubre con asombro el radical crecimiento espiritual del hombre que cinco años atrás tenía en mente el único propósito de hacerse rico, cuando se da cuenta de que por cada nombre Schindler le paga a Goeth una fortuna. Termina la página, dice Schindler, y deja un espacio al final.. Stern obedece y termina la última página. La lista está completa. Stern, con gran orgullo y una sonrisa de felicidad y esperanza la toma en sus manos y la pone frente a los ojos de Schindler. La lista es el bien absoluto, dice Stern, la lista es la vida. Alrededor de sus márgenes yace el abismo.

El espacio al final de la última página tiene un propósito especial. Una promesa que Schindler debe cumplir: Es un espacio reservado para Helen Hirsch, la empleada judía de Goeth, de quien él estaba enamorado y no sabía si maltratarla o adorarla; esto lo torturaba. Schindler le propone a Goeth una partida de 21. Si Goeth gana, Schindler pagará 7400 marcos, con 21 sacado a la primera, le pagará 14800 marcos, pero si Schindler gana el juego, entonces Goeth deberá dejar que Schindler añada a Helen a su lista. Goeth se niega a aceptar. Schindler le dice a Goeth que sea lo que sea que haga, enviarán a Helen a Auschwitz. Goeth dice que jamás dejaría que Helen fuera a parar a Auschwitz y que quiere llevársela con él a su Viena natal. Temiendo una locura, Schindler le hace ver a Goeth la realidad, no puede llevarla con él a Viena. Goeth sabe que no, a pesar de que es lo que más desea con toda su alma, lo más misericordioso que puede hacer por Helen sería pues, llevarla al bosque y dispararle sin dolor en la nuca. Unos segundos después, Amon acepta el desafío de cartas.

Los Schindlerjuden dicen sus nombres ante los encargados de las listas, los cuales tienen copias de la lista de doce páginas de Schindler. La lista de la vida, en palabras de Stern. La familia Dresner, la familia Rosner, los Pfefferberg, la familia Horowitz, Goldberg, el rabino Levartow, Itzhak Stern, el joyero Wulkan, Adam Levy, los Nussbaum, Rebecca y Josef Bau, así como una enorme cantidad de personas más. Altman, Luftig, Rothberg, Zuckermann, y el último nombre de la lista: Helen Hirsch.
Una vez enlistados, separan a los hombres y a las mujeres, y los envían con destino a Brünnlitz, Checoslovaquia, en trenes de ganado. El tren con hombres llega a la ciudad de Brunnlitz, ciudad natal de Schindler, quien los recibe cariñosamente en su nueva fábrica de materiales de artillería, como granadas y casquillos. El problema se presenta cuando el tren de las mujeres es enviado por error a Auschwitz, por lo que Schindler se ve obligado a viajar allí para rescatarlas. Se muestra una escena en que mujeres y niñas son metidas a una ducha, donde piensan que las van a matar con gas, pero finalmente es solo agua de la que disfrutarían. Oskar logra sobornar al jefe del campo de Auschwitz y lleva a las mujeres a su fábrica en Brunnlitz.

Después de siete meses, Schindler y su empresa quiebran puesto que en realidad allí no se realizaba ningún tipo de trabajo. Al finalizar la guerra, luego de dar un discurso en el que condenaba los crímenes perpetrados por los Nazis y alentar a los judíos a restablecer sus vidas, evita que los guardias del campo maten a los judíos de su fábrica al quitarles el último vestigio de inhumanidad que quedaban: "Podrían exterminarlos a todos. Esta es su oportunidad. Pero también podrían irse y así volver a sus familias como hombres y no como asesinos". Uno a uno, los oficiales abandonan la planta. En conmemoración de las incontables víctimas del pueblo judío, Schindler pide tres minutos de silencio, que son acompañados de una oración de luto por parte del rabí Levartow.

Momentos más tarde, Stern, el señor Dresner, Markus Wulkan y el rabí Levartow agradecen a uno de los trabajadores, llamado Jereth, mientras que él ofrece sus dientes de oro, los cuales Wulkan remueve con cuidado y más adelante funde y da forma de anillo, puliéndolo. Mientras esto sucede, Schindler y Emilie empacan a toda prisa sus pertenencias, con el objetivo de escapar.
Al momento de partir, Schindler le da a Stern algunas instrucciones de repartir equitativamente entre los trabajadores algunas pertenencias de la fábrica, como telas, botellas de vodka y cigarrillos, con tal de darles un poco de capital para iniciar una nueva vida. Los judíos le entregan una carta firmada por todos los obreros, en la que explicaban todo lo sucedido en caso de que Oskar fuera capturado por los aliados. Schindler, agradecido, comienza a conmoverse. Stern entonces le hace entrega del anillo que momentos atrás habían forjado para él. El anillo tenía una inscripción en hebreo, proveniente del Talmud que decía: "Aquel que salva una vida, salva al mundo entero".

Schindler y Stern estrechan manos en signo de la verdadera y fuerte amistad que han desarrollado con el paso de los años, mientras Schindler le confiesa a Stern con gran pesar que pudo haber salvado una persona más si hubiera tenido más dinero. Schindler lentamente va perdiendo más y más su compostura, su voz se hace quebradiza mientras que Stern, intentando consolarle, le dice que gracias a él, más de mil doscientas personas están vivas, y que gracias a lo que él hizo, vivirán generaciones. Sin embargo, Schindler no puede ver eso. Y señalando su lujoso auto se cuestiona en voz alta por qué lo conservó, si con él hubieran sido diez personas más que Goeth le hubiera dado a cambio, toma su alfiler con la esvástica, alegando que es de oro y que por él Goeth le hubiera dado dos personas más, o al menos una más. Una persona más. Cayendo a los pies de Stern, devastado y lleno de dolor, clama, sintiendo gran culpa, que pudo haber salvado una persona más y no lo hizo, y llora amargamente con el dolor que reprimía desde hacía años, mientras es abrazado por Stern y Emilie, que lloran también, y por sus trabajadores judíos.

Schindler y Emilie, disfrazados con uniformes de prisioneros, escapan en medio de la noche, mientras Schindler, a través de la ventana de su auto, con sus ojos aún humedecidos, a los miles de seres humanos que rescató. A la mañana siguiente, un soldado soviético anuncia a los judíos de Schindler que han sido liberados por el ejército rojo; tras la pregunta de Stern sobre si queda algún judío vivo en Polonia, el soldado queda en silencio, comprensiblemente diciendo que no ha visto a ninguno con vida. Los judíos, necesitando comida, marchan al pueblo más cercano, por recomendación del oficial soviético.
Mientras los judíos de Schindler caminan hacia un nuevo futuro, finalmente en libertad, se muestra que Amon Goeth fue arrestado en un sanatorio en Bad Tolz y que fue condenado a morir en la horca por crímenes contra la humanidad. Las últimas palabras de Goeth antes de morir ahorcado son "Heil Hitler!". Y en cuanto a Oskar Schindler, se nos muestra que después de la guerra fracasó en su matrimonio y en muchos negocios que intentó, que a finales de los años 50 el Yad Vashem le declaró "Persona Justa entre las Naciones" y le honró invitándole a plantar un árbol en el "Jardín de los Justos" que aún hoy perdura.

La secuencia final toma lugar en el Cementerio Católico de Jerusalén, donde una larga fila de ancianos, (los judíos de Schindler en la actualidad) acompañados del actor o actriz que les interpretara en la película, coloca piedras, como señal de amor y de devoción, en la tumba de Oskar Schindler, mientras se muestra que en la actualidad quedan menos de 4000 judíos en Polonia, pero que hay más de 6000 descendientes de los judíos que Schindler salvó. Al final, se muestra que alguien pone una flor en el centro de la tumba, entre las piedras, y esa persona no es otra que Liam Neeson, el actor que interpretó a Oskar Schindler.

Las siguientes armas han sido empleadas en este film:

1. Fusil Mauser Kar 98 k
El Karabiner 98 Kurz, abreviado Kar 98k o K98k, es un fusil de repetición manual desarrollado por el fabricante alemán Mauser. Usa munición 7,92 x 57 y fue adoptado como fusil estándar de infantería en 1935 para la Wehrmacht, que lo utilizó de forma masiva durante la II GM. Jugó un papel fundamental en la Segunda Guerra Mundial a pesar de estar algo anticuado. Aunque era un fusil con mecanismo de cerrojo y un depósito de 5 cartuchos, mientras que el Ejército Estadounidense utilizaba el fusil semiautomático M1 Garand de 8 cartuchos, igualmente dio batalla en el teatro europeo y africano.
A finales de los 30, Hitler había llamado a licitación a las distintas fábricas de armas para desarrollar un nuevo fusil, más acorde con el tipo de guerra "relámpago" que se llevaría a cabo. Por tanto se necesitaba un arma más corta y liviana que el Mauser 98 con el que Alemania luchó en la I GM. Se presentaron dos proyectos de las firmas Mauser y Sauer, pero al fin se optó por el Mauser Karabiner 98k. A partir de 1940 se convirtió en el arma reglamentaria de la Wehrmacht y para 1945 se habían construido cerca de 14 millones de unidades. La cadencia de tiro de este fusil es de unos 10-13 disparos por minuto.
Especificaciones:
Tipo: Fusil de cerrojo
Origen: Alemania
Estado: En servicio 1935 – presente
Diseñado: 1935
Fabricante: Mauser
Producido: 1935 – 1945
Cantidad: 14 millones aprox.
Peso: entre 3,7 y 4,1 kg
Longitud: 1110 mm
Longitud del cañón: 600 mm
Munición: 7,92 x 57
Calibre: 7,92 mm
Sistema de disparo: cerrojo accionado manualmente
Alcance efectivo: 600 m - Aprox. 1400 m con mira telescópica
Cargador interno fijo: alimentado con un peine con 5 proyectiles

2. Pistola Walther P38
La Walther P38 es una pistola calibre 9 mm que fue desarrollada por la Walther como la pistola estándar de la WehrmachtIntencionaba reemplazar a la costosa Luger P08, cuyo cese de producción había sido programado para 1942. Fue desarrollada como una pistola militar para el ejército alemán (Wehrmacht) durante la década de 1930. Apareció por primera vez en 1938, y un pequeño número pequeño de la HP original (Heeres Pistole – pistola del ejército) fue comprado por Suecia.
La idea de la P38 fue aceptada por las fuerzas armadas en 1938, pero la producción de prototipos apenas comenzó a fines de 1939. Walther inició la producción en su fábrica de Zella-Mehlis y produjo tres series de pistolas "Test". La tercera serie resolvió los problemas previos y la producción para la Wehrmacht comenzó a mediados de 1940, empleando el código "480" para identificar la producción militar de Walther.
La producción continuó hasta el fin de la guerra e incluso en la posguerra. Las primeras pistolas Walther, hasta fines de 1941, eran fabricadas casi según los estándares comerciales de ensamblaje y pulido. Como la guerra obligaba a una elevada producción, el acabado externo fue deteriorándose pero las piezas internas de la P38 continuaron manteniendo su calidad durante la guerra, especialmente aquellas fabricadas por Mauser.
Después de la guerra, la mayor parte de la maquinaria de Walther terminó en Francia como reparaciones de guerra y muchos de las pistolas P38 de la posguerra realmente fueron construida en Francia, por la factoría Manurhin desde mayo o junio de 1945 hasta 1946. Estas pistolas pueden identificarse gracias a la presencia de una estrella de 5 puntas estampada en la corredera. La producción total alemana está estimada en un poco más de 1.200.000 pistolas Walther P38. La producción de la P38 fue retomada en la nueva fábrica de la Walter en Ulm, Alemania Occidental, bajo el nombre de Pistole 1 (P1) en 1958 para la Policía de Alemania Federal y el Bundeswehr. Continuó siendo producida por la Walther, en diversos modelos revisados, hasta comienzos de los años 90.
La P38 fue la primera pistola de recámara fija que empleó un gatillo de doble acción. El tirador podía introducir un cartucho en la recámara, usar la palanca de desamartillado para bajar el martillo sin disparar el cartucho y portar el arma cargada con el martillo bajado. Al jalar el gatillo estando la pistola con el martillo bajado, disparaba el primer cartucho y la acción de la pistola eyectaba el cartucho disparado e introducía uno nuevo en la recámara, todas ellas siendo características que se encuentran en varias pistolas modernas.
Los primeros modelos enviados al Ejército Alemán para ser probados tenían una recámara fija y un martillo oculto. Pero el Ejército Alemán exigió que fueran rediseñados con un martillo externo. Esto condujo a la subsecuente adopción de la P38 en 1940. En adición a la versión calibre 9 mm, fueron creadas y vendidas unas cuantas versiones en calibre 7,65 x 22 Parabellum.
El mecanismo de recámara fija funciona mediante un bloque fijador en forma de cuña situado bajo la recámara. Al dispararse la pistola, tanto el cañón como la corredera retroceden un corto trecho y es entonces cuando el bloque fijador va hacia abajo, soltando la corredera y deteniendo el movimiento del cañón. La P38 emplea un gatillo de doble acción similar en diseño al de las primeras pistolas Walter PPK, también incluyendo un indicador de cartucho en la recámara.
Especificaciones:
Tipo: Pistola semiautomática
Origen: Alemania
En servicio: 1939-1995
Fabricante: Walther
Producida: 1939-1945; 1957-2000
Cantidad 1.200.000
Peso P38 - P1: 884 g (armazón acero) y 770 g (armazón aluminio), P4:740 g
Longitud P38, P1: 216 mm y P4, 197 mm
Longitud del cañón P38, P1:125 mm y P4, 104 mm
Munición: 9 x 19
Calibre: 9 mm
Sistema de disparo: Doble acción
Alcance efectivo: ~ 50 m
Cargador monohilera: de 8 cartuchos, extraíble

3. Subfusil MP40
El MP40 (Maschinenpistole 40) fue un subfusil automático usado de manera extensa por las tropas de la Alemania nazi (generalmente por oficiales y paracaidistas) durante la Segunda Guerra Mundial. Diseñado por Heinrich Vollmer, de Erma, con el fin de dotar a los soldados de un arma de asalto, principalmente las unidades de infantería mecanizada y paracaidistas, fue fabricado hasta el final del conflicto. Arma excelente para el combate a corta distancia (zonas urbanas, bosques, etc.), era, sin embargo, poco efectiva en combate en terrenos abiertos por su escaso alcance. Ésta fue una de las razones que motivaron el diseño del Stg-44, el predecesor de los modernos fusiles de asalto.
Luego de la llegada al poder de Hitler y del partido nacionalsocialista en 1934, una de sus principales políticas fue la de desarrollar un programa de rearme. En este contexto, se inició la investigación en torno a una nueva generación de armas. Se llevó a cabo una investigación sobre los tipos de subfusiles existentes en el mundo, incluyendo el Thompson estadounidense. El Heereswaffenamt (HWA, Oficina de Armamento del Ejército), vio la necesidad de un subfusil, adecuado para el uso por tripulaciones de vehículos blindados y paracaidistas. La firma fabricante de armas alemana Erfurter Maschinenfabrik G.m.b.h, más conocida bajo su nombre comercial Erma, comenzó el desarrollo de una nueva arma bajo las especificaciones del HWA. Cabe señalar que este nuevo subfusil no fue diseñado a partir de cero; era sólo una evolución de un arma prototipo poco conocido, provisionalmente designado como Erma MP-36., una versión compacta del conocido subfusil Erma EMP 35.
El 17 de julio de 1936 se inicia la Guerra Civil Española y Hitler, que simpatizaba con el bando nacional, envió en su ayuda a la Legión Cóndor. Su experiencia en esta guerra fue de vital importancia, ya que les dio la oportunidad de probar y estudiar una gran cantidad de armas en combate real, incluyendo los subfusiles. También los pioneros de la guerra mecanizada (Guderian, Manstein y Rommel) solicitaron el desarrollo de un subfusil para dotar a las unidades de granaderos de la infantería mecanizada (Panzergrenadier). Respondiendo a estos requerimientos, Heinrich Vollmer comenzó a desarrollar un arma de este tipo en que se plasmarían los conceptos establecidos. En 1938, el director de Erma, Berthold Giepel, fue solicitado en Berlín y se le pidió que acelerara el desarrollo del arma, que seria destinada a la infantería mecanizada y a los paracaidistas. Unos meses más tarde, el subfusil MP38 sería aprobado por el alto mando alemán. Este modelo, en comparación con otros subfusiles de la época, era mucho más fácil de fabricar y más económico debido a los materiales y métodos usados.
La guerra se iniciaría el 1 de septiembre de 1939 con la invasión de Polonia. La experiencia con estas armas indujo a realizar algunos cambios, que primero fueron presentados en una versión intermedia (MP38/40) y luego incorporados en la versión inicial del MP40. El MP40 era un rediseño del MP38, con el objetivo de facilitar su fabricación en masa y disminuir el costo: se redujeron las partes fabricadas en torno y fresadora y se cambiaron por piezas hechas en acero estampado. También se aumentó la seguridad de éste, ya que el MP38 carecía de un sistema de seguro. El nombre deriva de las iniciales de Maschinen pistole (pistola ametralladora) y del año 1940, fecha de su introducción.
El MP40 fue llamado a menudo Schmeisser por los aliados, por el diseñador de armas Hugo Schmeisser. Aunque el nombre es evocador, Hugo Schmeisser no diseñó el MP40, pero colaboró con el MP41, el cual en esencia es un MP40 con una culata de madera.
A finales de la guerra se habían construido aproximadamente 1.047.000 MP40, miles de los cuales fueron capturados por el Ejército Ruso. Esta arma permaneció en servicio entre las tripulaciones de tanques del ejército noruego hasta la década de los 80. También estuvo involucrado en el conflicto de Indochina en la década de los 50 y en Argelia.
En los MP40 producidos inicialmente, el brocal del cargador tenía los costados lisos, mientras que en la versión del contingente principal (MP40/I) llevaba estrías para fortalecerla. Dada su velocidad de expulsión, el muelle del cargador hacía que la munición saliera bastante rápido de éste, causando así atascos cuando se llenaba con las 32 proyectiles que permitía; por esto, habitualmente sólo introducían 30 como máximo.
El MP40 tenía una longitud total de 833 mm, y con la culata plegada se acortaba hasta los 630 mm. El extraño espolón cerca del final del cañón fue diseñado para permitir a los soldados fijar el MP40 en las “troneras” de los transportes blindado de tropas, como el Sdkfz 251.
Especificaciones:
Fabricante: Erfurter Werkzeug und Maschinenfabrik (Erma), Haenel y Steyr
En producción: 1940–1945
Calibre: 9 mm Parabellum
Longitud del cañón: 251 mm
Estriado: 6 estrías, dextrógiro
Capacidad del cargador: 32 proyectiles
Cadencia de fuego: 500 disparos por minuto
Velocidad inicial: 381 m/s
Miras: Punto de mira fijo y cubierto y alza ajustable a 100 y 200 m
Peso: 4,03 kg vacía - 4,70 kg cargada
Longitud: Culata extendida, 833 mm y culata plegada, 630 mm
Alcance efectivo: 200 m

4. Ametralladora MG34
La Maschinengewehr 34, o MG34, era una ametralladora alemana que comenzó a ser fabricada y aceptada para servicio en 1934. Las primeras unidades se distribuyeron en 1935. Era una ametralladora refrigerada por aire que disparaba cartuchos 7,92x57 mm Mauser y tenía un funcionamiento similar a otras ametralladoras medianas. Fue diseñada tanto como arma ligera de pelotones como para tareas mayores, siendo un ejemplo temprano de ametralladora de propósito general. Como arma ligera, se pensó equiparla con un bípode y un cargador de tambor de 75 proyectiles. Como ametralladora pesada estaba montada en un trípode y utilizaba cintas de munición. En la práctica, la infantería sólo usaba la versión de bípode, dando como resultado una arma media de apoyo.
La MG34 fue empleada como ametralladora principal de la infantería durante los años 1930, y permaneció como arma defensiva antiaérea y en carros de combate. Se intentó que fuese sustituida en su servicio con la infantería por la MG42, pero nunca hubo suficientes cantidades del nuevo modelo para hacerlo, y se continuó usando la MG34 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. La MG34 era la sustituta de la MG13 y otras ametralladoras antiguas, pero finalmente estas se siguieron utilizando debido a la alta demanda. Sus balas eran muy precisas debido a su cañón estriado.
El diseño principal de la MG34 estuvo a cargo del equipo de Louis Stange de Rheinmetall, basado en el modelo Steyr-Solothurn S2-200 / MG 30, que acababa de entrar en servicio en Suiza. Los cambios más significativos fueron el traslado del mecanismo de alimentación a la posición más práctica a la izquierda de la entrada, y la adición de una cubierta alrededor del cañón. Se introdujeron cambios en el mecanismo de disparo, mejorando la cadencia de fuego a 800-900 proyectiles por minuto.
La nueva arma fue aceptada y entró en servicio casi inmediatamente, siendo generalmente bien recibida por las tropas. Fue utilizada por soldados alemanes que ayudaron al bando nacionalista en la Guerra Civil Española (1936-1939). En ese momento se introdujo una serie de características avanzadas, y llegaría a ser una influencia en el concepto de ametralladora de propósito general. Sin embargo, la MG34 era también cara, en términos de construcción y materias primas (necesitaba 49 kg de acero) y no fue posible la producción de grandes cantidades que necesitaba el ejército alemán.
También se demostró que era un arma impredecible, con facilidad a encasquillarse por la suciedad y se congelaba con las temperaturas bajas de los inviernos de 1941, 1942 y 1943 durante la invasión de la Unión Soviética, la mayor parte de los fallos probienen del mecanismo de alimentación y es muy sensible a variaciones en la munición.
La MG34 podía utilizar tanto tambores como cintas de munición 7,92x57 mm. Las cintas podían ser de 50 o 250 balas. Los cargadores de tambor tenían 50 balas en su versión estándar, y 75 balas en su versión de "doble tambor". Las primeras armas tenían que ser modificadas para poder usar tambores reemplazando una parte del arma; este cambio fue realizado posteriormente en la fábrica.
En su papel de ametralladora ligera con bípode, la MG34 sólo pesaba 12,1 kg. Como ametralladora mediana podía estar montada en dos tipos de trípodes, uno pequeño de 6,75 kg y otro mayor de 23,6 kg.
El trípode mayor, la MG34 Laffette incluía varias modificaciones, como una mira especial para realizar fuego indirecto. Las patas del trípode podían extenderse lo suficiente para ser empleada como arma antiaérea.
Especificaciones:
Tipo: Ametralladora ligera/estacionaria
Origen: Alemania
En servicio: 1935–1956
Diseñada: 1934
Fabricante: Varios
Producida: 1934–1945
Cantidad: 350 000 (aprox.)
Peso: 10,2 kg, 11,5 kg (con bípode) y 33 kg (con trípode)
Longitud: 1.219 mm
Longitud del cañón: 627 mm
Munición: 7,92x57 mm
Calibre 7,92 mm
Sistema de disparo: automático
Cadencia de tiro: 800-900 disparos/min - 1.200 disparos/min (MG34/41)
Alcance efectivo: 1.200 m (bípode) y 3.000–3.500 m (trípode)
Cargador: cintas de 50 o 250 balas y tambor de 50 o 75 balas

5. Pistola Luger P08
La Parabellum-Pistole (pistola Parabellum), popularmente conocida como Luger, es una pistola semiautomática accionada por retroceso. El diseño fue patentado por Georg Luger en 1898 y se produjo por la fábrica alemana de armas Deutsche Waffen und Munitionsfabriken (DWM) a partir del año 1900; es una evolución del modelo diseñado por Hugo Borchardt en 1898, conocido como C-93. La Luger se hizo popular gracias a su empleo por parte del ejército y la marina imperial alemana durante la I GM y II GM. Aunque los primeros modelos de la Luger fueron fabricados en calibre 7,65 x 22 Parabellum, es famosa por ser la pistola para la cual se desarrolló el cartucho 9 x 19 Parabellum.
La Luger emplea una corredera interna, operada mediante un brazo articulado, al contrario de la corredera externa común a casi todas las demás pistolas semiautomáticas. El mecanismo funciona de la siguiente forma: Tras disparar un cartucho, el cerrojo y el cañón (ambos unidos en ese instante) van hacia atrás gracias al retroceso. Al moverse solamente unos 13 mm, el cerrojo golpea un resalte del armazón, haciendo que la articulación comience a doblarse y que el cerrojo se desacople de la recámara. En este punto el cañón termina su recorrido impactando en el armazón, pero el cerrojo y la recámara continúan moviéndose, haciendo que la articulación se doble totalmente momentáneamente, extrayendo y eyectando el cartucho disparado. El cerrojo y la recámara inician su recorrido hacia adelante bajo la tensión del muelle recuperador y un nuevo cartucho es insertado en la recámara desde el cargador. El proceso completo ocurre en tan sólo una fracción de segundo.
Durante la Primera Guerra Mundial, al observarse que los subfusiles eran efectivos en la guerra de trincheras, se hicieron experimentos para convertir diversos tipos de pistolas semiautomáticas en pistolas automáticas; pero al contrario de la Mauser C-96, que fue transformada en Reihenfeuerpistole en grandes cantidades, la Luger demostró tener una cadencia excesiva cuando disparaba en modo automático.
La P08 fue el arma auxiliar para el personal del Ejército alemán en ambas guerras mundiales, aunque empezó a ser reemplazada por la Walther P38 a partir de 1940. En 1930, la Mauser se encargará de fabricar la P08 (hasta 1943). El Ejército suizo evaluó la pistola Luger calibre 7,65 Parabellum y la adoptó como arma auxiliar en 1900 con la denominación de Ordonnanzpistole 00 (OP 00).
La pistola Luger calibrada para el cartucho 9 x 19 Parabellum fue aceptada por la Marina alemana en 1904 y por el Ejército alemán en 1908, reemplazando al anticuado Reichsrevolver. La Lange Pistole 08 o Luger de Artillería tenía un cañón más largo y un culatín de madera, siendo a veces utilizada con un tambor de 32 cartuchos (Trommelmagazin 08).
Especificaciones:
Tipo: Pistola semiautomática
Origen: Alemania
En servicio: 1904-1945
Diseñada: 1898
Fabricante: Deutsche Waffen und Munitionsfabriken (DWM)
Producida: 1900-1942
Peso: 870 gr , descargada
Longitud: 222,25 mm
Longitud del cañón: 98-203 mm
Munición 7,65 x 22 Parabellum y 9 x 19
Calibre: 7,65 mm - 9 mm
Sistema de disparo: recarga accionada por retroceso, corredera interna articulada
Cargador: extraíble de 8 cartuchos; tambor de 32 cartuchos

6. Fusil Steyr Mannlicher-Schoenauer
El Mannlicher-Schönauer es un  rifle de cerrojo producida por Steyr-Mannlicher para el ejército griego en 1903 y más tarde también fue utilizado en pequeñas por el número de los ejércitos austro-húngaro y para la exportación a otros ejércitos y el mercado civil.
Fue diseñado por Fernando Mannlicher y el cerrojo por  Otto Schönauer de la Waffenfabriksgesellschaft Österreichische (Steyr Mannlicher). A primera vista, muchos lo confunden con un fusil Mauser, debido a su similar armadura y guardamanos. Fue un fusil fabricado en un nivel alto y se hizo con tolerancias estrechas, aumentando los costos, pero mejorando la fiabilidad y durabilidad.
Especificaciones: 
En el servicio  1903–1941 (militar) 
Diseñador  Otto Schönauer y Ferdinand Mannlicher
Diseñado finales de 1903 
Número construido ~ 310000 
Peso 3,83 kg 
Longitud  1226 mm
Longitud del cañón 725 mm
Cartucho  6.5 mm × 54 Mannlicher-Schönauer
Acción cerrojo  rotativo
Velocidad inicial 678 m/s 
Alcance efectivo 600 m 
Sistema de alimentación  5 proyectiles en una caja redonda 
Mira regulable desde 200 metros a 2000 m

7. Pistola CZ 27
La CZ vz. 27 era una pistola semiautomática de fabricación checoeslovaca, basada en la pistola vz. 24, y calibrada para cartuchos .32 ACP. Es a menudo designada Cz 27 después del esquema de nombres de la fábrica Ceska Zbrojovka para los productos comerciales de la posguerra. Pero la denominación correcta es vz. 27, una abreviación del checo "vzor 27", o "Modelo 27".
La pistola de CZ 27 fue desarrollada alrededor de 1926 por el diseñador de armas checo Frantisek Myska en un intento de producir una versión simplificada de la pistola CZ vz.24, pero, calibrada con la menos potente munición 7.65x17 SR Browning (también conocida como.32 ACP) y adaptado para uso de la policía y de seguridad. Fue puesta en producción en 1927, en la fábrica de armas Ceska Zbrojovka (CZ) en Praga. Hasta la aparición de la famosa pistola CZ 75, la CZ-27 fue uno de las más pistolas más producidas en Checoslovaquia, con más de 500.000 unidades producidas entre 1927 y 1951.
Después de la ocupación alemana de Checoslovaquia en 1938, la vz. 27 fue usada por la Wehrmacht y la policía alemana con la denominación Pistole Modell 27 o P.27(t). La fabricación de la pistola continuó en Checoslovaquia hasta 1951. Al parecer, los militares checos en 1973 habrían vendido 5.500 vz. 27 sobrantes a Suiza por 500.000 marcos. Se fabricaron entre 620.000 y 650.000 vz. 27 en total, y más de 452.500 de estas fueron bajo ocupación alemana, aunque otras fuentes difieren existiendo un "baile" de números. Curiosamente, en diciembre de 1948, un regalo de 5 "Cz 247" (variante automática basada en la vz. 24 y la vz. 27) fueron enviadas al emperador etíope Haile Selassie. En 1949, la vz. 27 fue exportada a 28 países, incluidos Turquía (3.286 pistolas), Inglaterra, Sudáfrica, Egipto, Kenia y Pakistán. Los contratos militares conocidos incluyen a India, Brasil, Ecuador, Bolivia, Venezuela y Polonia.
Especificaciones:
Tipo Pistola acción simple semiautomática
Origen  Checoslovaquia
Diseñador Frantisek Myska
Fabricante Ceska Zbrojovka
Producida 1927-1951
Peso 655 g
Longitud 158 mm
Longitud del cañón 91 mm
Munición 7.65x17 SR Browning (.032ACP)
Calibre 7,65 mm
Cargador 8 ó 9 proyectiles

8. Vehículo VW Kübelwagen Tipo 82
El Kübelwagen era la versión militar del Volkswagen Escarabajo. Fue diseñado por Ferdinand Porsche, y en la II GM se fabricaron más de 50.000 unidades. No tenía tracción a las cuatro ruedas, como el Jeep. Algunos modelos llevaban - debido a la escasez de gasolina - un quemador-generador de madera instalado encima del capó que se alimentaba de madera o coque. Se utilizó para transportar soldados, y fue seguido de una versión anfibia, llamada el Schwimmwagen.
El Kübelwagen Tipo 82 fue equipado con un cuerpo liviano monobloque sobre una barra de torsión basado en cuatro ruedas de suspensión independiente. Tenía un motor refrigerado por aire de 985cc de 23.5 hp. Esta característica, además de su confiabilidad y facilidad de reparación, hizo que el Kübelwagen fuera particularmente efectivo en el Norte de África, donde el agua era escasa para los radiadores, lo que permitió un avance más rápido de las tropas del Afrika Korps del General Erwin Rommel durante la Segunda Guerra Mundial.
Especificaciones:
Fabricante Volkswagen
Diseñador Ferdinand Porsche
Período 1940-45
Fábricas KDF-Stadt, Wolfsburg
Tipo vehículo todoterreno
Configuración 4 puertas
Largo / ancho / alto  3,74 / 1,60 / 1,65 m

Fuente: Wikipedia.org, imfdb.org., Blog Armas y Cine

3 comentarios:

  1. Una película impresionante, y por lo que veo, con algunas armas poco comunes entre las que se suelen usar para ambientar esta época.

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  2. Felicidades!!! está increíble su blog, nos gustó mucho!

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  3. 6. Fusil Steyr Mannlicher-Schoenauer.
    Ni el fusil de la imagen de la pelicula ni el que ilustra la foto en color, son los modelos de la descripción en el texto, (que a grandes rasgos es correcto). Son fusiles civiles para la caza, de la misma factura que el descrito, perde mayor calidad. El de la foto en color es posterior a 1952. Y se hicieron en variedad de calibres civiles.

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